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Jueves, 09 de Septiembre de 2010. 
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Ésta es la última columna que Manolo ha escrito para Vanidad. Tendría que haber salido publicada en el número de marzo del 2006, pero los de Vanidad la han censurado. La razón, según le dijeron a Manolo por teléfono, es que están preparando un contrato con Coca-Cola para organizar unas fiestas modernas y no quieren poner en peligro el negociete. Pues nada.

Manolo, por supuesto, ya no va a escribir más allí pero aun así opina que tiene que pediros disculpas. Opina también que ojalá hubiera escrito esta columna o una parecida cuando empezaba a colaborar con Vanidad, así habría quedado todo más claro desde el principio y no estaría ahora arrepintiéndose de nada.

A Puigjaner, en la columnita “Puigjaner y Ramírez” que Manolo escribe para la revista Nativa, le ha pasado algo parecido. Podéis leerlo aquí.

(01-03-2006)

Bastaría con que fuera ilegal mentir en la publicidad para hacer imposible que cierta clase de espabilados se quedaran con nuestro dinero. “Cierta clase”, porque espabilados hay muchos y algunos no se anuncian sino que te la clavan doblada sin mediar palabra. Pero vamos, que con pararles los pies a los que se anuncian ya nos ahorraríamos un montón de pasta.

A ver, mentir es ilegal, claro. Oh, pero mentir, mentir... ¿Qué es mentir?, pregunta el brazo ejecutivo del Estado clavando su pupila azul en la nuestra. Porque no es tan fácil el asunto: "publicidad engañosa”, como tantas otras expresiones, tiene un rango indefinido de aplicación y hay casos en los que cuesta ponerse de acuerdo sobre si alguien está mintiendo o no y etc. etc. Todo muy difícil.

Según el último anuncio de Coca Cola Light, que es a lo que iba yo hoy, hay que aplaudir a los que llevan flores por la calle y a los que lo dejan todo para montar un chiringuito en la playa, verdades ambas que son (pongamos) inapelables. La pregunta que me hago es qué cojones tendrá todo eso que ver con Coca Cola Light.

La pregunta tiene dos respuestas, como en los dilemas de toda la vida: Quien contesta “Ni tiene que ver el culo con las témporas del año, ni Coca Cola Light con ir con flores por la calle” está optando por perdonarles. Si Coca Cola España se gasta su dinero en decir cosas que no tienen nada que ver con ellos, se les podrá acusar de manirrotos o de tontos del haba, pero no de mentir. Ser tonto no es ilegal; bastante tienen los tontos con lo que tienen. Por otro lado, quien contesta “Tiene muchísimo que ver. Coca Cola Light es un producto que incorpora en su mismísima esencia los valores que comunica. Coca Cola Light es la rebeldía contra la convención anquilosante, Coca Cola Light es chispeante emancipación, Coca Cola Light es la burbujeante libertad sin nada de calorías. Haz lo que bebas”, ése está ofreciendo razones para que compremos el producto, ¿no? Ofrece un servicio a quien quiera rebelarse contra la convención anquilosante. Funciona así: si el producto tiene la rebeldía en su esencia, y yo bebo el producto, y se produce una transferencia de valores entre su esencia y mi esencia, entonces me rebelo yo mismo contra la convención anquilosante, quod erat demonstrandum. Pero, claro, esto sí que es una mentira y de las tristes. Coca Cola Light no tiene “esencia”, tiene agua, aroma y edulcorantes. Cuando la bebemos no nos pasa más que esto: nos pasa un líquido por la garganta abajo y luego tenemos menos sed y más gases.

Según esta segunda respuesta al dilema, el anuncio dice algo sobre el producto y es mentira. Según la primera respuesta, el anuncio no dice nada sobre el producto y es verdad. Entonces, ¿qué pretende Coca Cola España? Quizá pretende que entendamos algo parecido a la segunda interpretación pero manteniendo la posibilidad de refugiarse en algo parecido a la primera si alguna vez vienen mal dadas. Que, total, casi nunca vienen mal dadas porque la administración sabe que retirarle un anuncio a Coca Cola España es arriesgarse a tener movidas con ellos y mucho “malestar” en la dirección de la empresa, y eso sí que no. Malestar directivo, jamás.


Coca Cola Light es un líquido potable de sabor dulce. Eso es probablemente suficiente para justificar su existencia; uno se aburre de beber agua sola. El problema es lo que nos queréis cobrar, espabilados.


 

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Jueves, 09 de Septiembre, 2010.